Llevaba años sin saber de Julián. Un día, mientras ojeaba el periódico, me llamó la atención una reseña sobre un libro que compilaba los casos...
Autor: Daniela
El síndrome de María Antonieta
A veces me gusta ver de nuevo películas cuyo final recuerdo perfectamente, aunque el tiempo haya conseguido desdibujar detalles importantes de la trama. Hace unos...
NYC. Y sin embargo, te quiero
A pesar de sus numerosas y aireadas infidelidades, John F. Kennedy eligió a Jacqueline Lee Bouvier como esposa. Para él, aquella mujer era un enigma...
Buscando el océano
Hace unos días, en El País, leía una entrevista de Manuel Jabois a Milena Busquets, hija de la escritora y editora Esther Tusquets, directora de Lumen. En general, me gusta prácticamente...
Déjà vu en Lisboa
En el Miradouro da Senhora do Monte, una de las numerosas atalayas que contemplan la ciudad de las siete colinas, podía leerse hasta hace poco una frase efímera que resumía bien la impresión que esta urbe, en la desembocadura del río Tajo, acostumbra a causar entre sus visitantes y afortunados moradores: Que amor é este que me faz ir e voltar, Lisboa?
Salamanca sí presta
Por alguna razón, mis veranos siempre han tenido cierto regusto a conclusión, a mudanza. Así, la circunstancia casual de cumplir años en otoño ha dado pie a que, durante un tiempo considerable, la celebración de dar una vuelta más al sol me haya pillado casi siempre lejos de casa. Auspiciado por mi tendencia involuntaria al nomadismo, el festejo de un año más a finales de noviembre solía pillarme aún en pleno proceso de construcción de una nueva red de interacción social, que viniera a llenar el vacío que la distancia y lo anquilosado de las conversaciones por móvil y Skype no conseguían llenar.